En el barrio de Carabanchel, Madrid, un negocio familiar de embutidos ha encontrado su lugar en el corazón de la comunidad. La Recortá, inaugurada en 2019, ha logrado combinar la herencia de casi medio siglo en la distribución de carnes con un enfoque moderno en la hostelería. Con un ambiente acogedor y decoraciones únicas obtenidas de compras en línea y donaciones de los vecinos, el local se ha convertido en un punto de encuentro para disfrutar de desayunos, comidas y cenas.

Julen Ballesta, quien dirige la parte gastronómica del establecimiento, recuerda cómo su abuelo fundó la distribuidora en los años 50, trayendo terneras desde Cáceres a Madrid. Hoy, sus nietos han decidido abrir un ultramarinos que destaca por su embutido ibérico, creando un espacio que no solo ofrece productos de calidad, sino que también busca fortalecer los lazos de la comunidad. Con más de 20 mesas, La Recortá se ha convertido en un sitio donde se reúnen tanto parejas jóvenes como vecinos de toda la vida.

A pesar de ser una de las zonas más pobladas de la capital, Carabanchel ha carecido de una oferta gastronómica diversa. Julen y sus hermanos vieron en esta carencia una oportunidad para abrir un bar que ellos mismos hubieran querido encontrar en su juventud. Aunque el barrio ha comenzado a transformarse con la llegada de turistas, La Recortá se esfuerza por mantener un servicio personalizado, cuidando cada detalle para que sus clientes locales se sientan valorados y bien atendidos. Además de su famoso embutido, ofrecen desayunos de mollete y una variada selección de dulces de Extremadura, reafirmando su compromiso con la calidad y la tradición.