La décima edición de la Nuit Blanche en San Salvador ha reafirmado su rol como un circuito cultural nocturno, inspirándose en el modelo de la Nuit Blanche de París. Este año, el evento se desarrolló con el apoyo de la Embajada de Francia y la Alcaldía, quienes buscaron potenciar la visibilidad internacional y fomentar la diplomacia cultural. Un momento destacado de la jornada fue la entrega a la Embajadora francesa de una copia del acta del Concejo Municipal que, desde 1944, oficializa la Plaza 14 de Julio como un símbolo de la amistad entre Francia y El Salvador.

Por primera vez en su historia, la Nuit Blanche local segmentó las actividades para descentralizar la oferta cultural y hacerla accesible a una audiencia más diversa. Esta estrategia permitió que museos, galerías, embajadas, restaurantes y centros culturales funcionaran como estaciones interconectadas, facilitando la circulación de miles de asistentes y atrayendo a visitantes locales y extranjeros interesados en la cultura urbana.

La Embajada de Francia organizó al menos diez actividades para esta edición, destacándose la presentación del cuarteto Minor Sing, bajo la dirección de Yannick Alcocer. Este grupo, reconocido en Europa por su jazz manouche, trajo a la Nuit Blanche una propuesta musical que fusiona tradición e improvisación, fruto de más de diez años en festivales y escenarios europeos. Entre las exposiciones más populares se encontró “Una máscara, una historia”, que reconstruyó relatos del folklore nacional, utilizando máscaras y elementos visuales para dar vida a personajes emblemáticos desde épocas precolombinas hasta la actualidad.