El mango, una de las frutas tropicales más populares a nivel global, no solo destaca por su sabor dulce y su versatilidad en la cocina, sino también por sus propiedades saludables. Este producto, que se utiliza en jugos, postres y platos frescos, contiene un compuesto bioactivo llamado mangiferina, que ha captado la atención de investigadores en los últimos años debido a sus potenciales beneficios para la salud.

Investigaciones recientes, respaldadas por datos de la National Library of Medicine y divulgadas por el museo de ciencias Universum de la UNAM, han revelado que la mangiferina posee propiedades antioxidantes, neuroprotectoras y, posiblemente, anticancerígenas. Este compuesto forma parte de los antioxidantes, que son sustancias capaces de neutralizar los radicales libres, moléculas inestables que se generan en el organismo y pueden provocar daño celular y acelerar el envejecimiento de los tejidos.

Los estudios apuntan a que la mangiferina podría mitigar el daño oxidativo en diversos órganos, incluyendo el cerebro, corazón y riñones. Su efecto protector es especialmente relevante en el sistema nervioso, donde puede ayudar a preservar las funciones cognitivas al reducir el daño causado por el estrés oxidativo. Sin embargo, aunque los resultados son prometedores, los científicos advierten que se requieren más investigaciones para comprender completamente sus efectos en seres humanos y su posible aplicación en la prevención de enfermedades degenerativas y cáncer.

A pesar de los beneficios que ofrece el mango, los expertos enfatizan que ningún alimento por sí solo puede garantizar la prevención de enfermedades, por lo que es fundamental mantener una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable.