La situación en Líbano se ha tornado crítica, con un saldo de al menos 826 personas fallecidas y 2.009 heridas a raíz de los bombardeos de las Fuerzas Armadas israelíes, que comenzaron el 2 de marzo. Este trágico balance fue reportado por el Ministerio de Sanidad, en el marco de la guerra en Irán que afecta a la región.

En el último informe, se registraron 53 nuevas muertes en las últimas 24 horas, un incremento preocupante que refleja la intensidad de los ataques. Entre los afectados, se destaca la alarmante cifra de 31 profesionales de la salud que han perdido la vida, muchos de ellos encontrados sin vida bajo los escombros de un centro de atención primaria en Burj Qalauiya, donde un reciente ataque dejó más de diez víctimas fatales.

El impacto de estos ataques no solo se limita a las pérdidas humanas, ya que cinco hospitales se han visto obligados a cerrar sus puertas, lo que agrava aún más la crisis sanitaria en el país. La situación demanda una atención urgente y plantea interrogantes sobre el futuro inmediato de la población civil en medio de este conflicto.