La introducción de especies exóticas en los ecosistemas representa un desafío crítico para la biodiversidad global. Estas especies, que a menudo se convierten en invasoras, pueden desplazar a la fauna y flora autóctona, alterar el equilibrio de los ecosistemas y aumentar el riesgo de enfermedades, lo que genera impactos económicos significativos.
En el contexto español, varios ejemplos ilustran esta problemática, como la tortuga de Florida, el cangrejo rojo americano y el mejillón cebra. Estas especies han encontrado en las costas españolas un nuevo hábitat, lo que insta a la necesidad de gestionar de manera efectiva su introducción, especialmente en el ámbito marino.
Un estudio reciente, coordinado por la Agencia Europea de Medio Ambiente y publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, revela que el 51% de las especies marinas alóctonas que ingresan a la Unión Europea lo hacen como polizones en embarcaciones. Este estudio analiza 891 especies introducidas hasta 2021 en varios países mediterráneos y destaca la importancia de comprender las rutas y mecanismos de estas introducciones para desarrollar estrategias de control adecuadas.



