En un nuevo giro del conflicto en Medio Oriente, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo un ataque aéreo este miércoles contra un importante yacimiento de gas en Irán, específicamente en el Golfo Pérsico. Este bombardeo, que generó un incendio en la zona, fue reportado por medios estatales iraníes, quienes atribuyeron la acción a fuerzas estadounidenses e israelíes. La ofensiva se enmarca dentro de una estrategia orientada a desestabilizar la economía iraní, en un momento en que la tensión en la región afecta a la cadena de suministro energético global.
La televisión estatal de Irán informó que ciertas instalaciones del yacimiento gasístico South Pars, ubicado en la provincia de Bushehr, fueron impactadas por proyectiles. Según fuentes oficiales, se han desplegado equipos de bomberos para controlar el incendio resultante. Este yacimiento, conocido como South Pars-North Dome y compartido con Qatar, es el mayor reservorio de gas del mundo, representando aproximadamente el 70% del suministro de gas natural en Irán. Este no es el primer ataque dirigido a esta infraestructura, ya que en junio pasado Israel había realizado bombardeos en la misma área.
La escalada de ataques de Estados Unidos e Israel se inscribe en un contexto más amplio de confrontación económica y energética, que se intensificó tras el inicio del conflicto el 28 de febrero. Irán ha utilizado el estrecho de Ormuz, un punto crucial para el tránsito del petróleo mundial, como herramienta de presión internacional. Mientras tanto, el flujo de crudo desde Irán ha continuado, con varios petroleros zarpando en los últimos días, lo que ha permitido a Teherán recaudar importantes ingresos para financiar sus operaciones militares. El presidente Trump, en un comunicado reciente, confirmó la ejecución de un ataque a gran escala sobre la isla de Kharg, otro punto estratégico de la infraestructura energética iraní.



