El Gobierno de Israel anunció que retirará, en un plazo de siete días, las credenciales diplomáticas de los representantes de Países Bajos destinados en Ramala, sede de las instituciones palestinas en Cisjordania. La medida implica también la pérdida de los privilegios y la inmunidad diplomática otorgados por Israel.

La decisión fue presentada como una represalia por la entrada en vigor de una orden neerlandesa que prohíbe la importación y la venta de productos procedentes de Cisjordania, incluida Jerusalén Este, y de los Altos del Golán ocupados. El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, cuestionó la disposición en un comunicado y sostuvo que Países Bajos podrá continuar representando sus intereses ante los palestinos desde el territorio de la Autoridad Palestina, en lugar de hacerlo desde el territorio israelí.

Según informó Saar, los diplomáticos deberán devolver en siete días la documentación emitida por Israel. Una vez cumplido ese plazo, expirarán los privilegios diplomáticos y la inmunidad reconocidos por el Estado israelí.

El canciller advirtió además que Israel no pasará por alto las medidas que, según su interpretación, buscan perjudicarlo. También afirmó que los países que adopten acciones hostiles y unilaterales contra Israel perderán influencia y relevancia en la región.

Saar vinculó asimismo la decisión con un supuesto aumento del antisemitismo en Países Bajos y criticó las políticas del Gobierno neerlandés que calificó de antiisraelíes, a las que atribuyó un papel en esa situación.