El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, denunció recientemente los ataques aéreos que han impactado en áreas residenciales del país, incluyendo hospitales, escuelas y monumentos culturales. En este contexto, el funcionario destacó la muerte de 165 niñas en Minab, consecuencia de bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel, y confirmó que más de 550 personas han perdido la vida en estos ataques, según informes de los servicios de emergencia.

Baqaei enfatizó la grave situación humanitaria generada por estas acciones, subrayando que la indiferencia internacional ante estos actos solo contribuirá a oscurecer el futuro de la humanidad. El Gobierno iraní ha solicitado, de manera urgente, la intervención de la ONU para abordar lo que considera una crisis que afecta no solo a la población iraní, sino a la comunidad internacional en su conjunto.

En una carta enviada a la ONU, el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi, calificó de acto terrorista el asesinato del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, responsabilizando directamente a los líderes de EE.UU. e Israel. Araqchi advirtió sobre las graves consecuencias que podría tener esta situación en la estabilidad global y reafirmó el derecho de Irán a defender su soberanía, así como la seguridad de su población frente a estos ataques.