En su discurso durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Javier Milei no escatimó en descalificaciones hacia la oposición, llamándolos "golpistas, delincuentes y parásitos". Además, extendió sus críticas a empresarios y medios de comunicación, tratando de desacreditarlos en la mirada pública. Este tono combativo resalta una estrategia política que ha sido utilizada anteriormente por otros líderes como Néstor Kirchner y Mauricio Macri, generando preguntas sobre la viabilidad de construir un gobierno que divida a la sociedad.

Milei centró su discurso en el kirchnerismo, presentándolo como el enemigo actual, mientras que anteriormente había atacado a lo que denomina la "derecha neoliberal". En un tono similar al de Cristina Fernández de Kirchner en su tiempo, el presidente acusó a diversos sectores de conspirar contra su administración, argumentando que el kirchnerismo utiliza al Estado para beneficiar a un grupo reducido de políticos y empresarios. En contraposición, Milei prometió un gobierno que no se alinee con los intereses de estos grupos corruptos.

La estrategia del presidente es clara: fortalecer su base de apoyo a través de la polarización y la confrontación. Santiago Caputo, su principal asesor político, ha declarado que el consenso es solo un medio para alcanzar sus objetivos y que la meta es simplificar el panorama electoral de cara a 2027, presentando una dicotomía entre su partido y el kirchnerismo. Con esta táctica, Milei busca consolidar su imagen ante la ciudadanía, anticipando un año de gestión marcado por la confrontación y el desafío a la oposición.