Este domingo, el gobierno iraní informó sobre la captura de 500 individuos acusados de espionaje y de colaborar con medios considerados hostiles a sus intereses. Esta acción se da en el contexto de los recientes ataques de Estados Unidos e Israel que comenzaron el 28 de febrero.
El comandante de la policía, Sardar Ahmadreza Radan, indicó que alrededor de la mitad de los detenidos habría estado involucrada en la recopilación de información sobre posibles objetivos militares, manteniendo contactos con grupos que buscan desestabilizar el orden público. Radan destacó que los arrestados estaban enviando imágenes y ubicaciones de áreas bombardeadas a medios y gobiernos calificados como antiiraníes.
Las detenciones se llevaron a cabo en varias regiones del país. En el noroeste, se arrestó a 20 personas por supuestamente compartir información sobre activos militares con Israel, mientras que en el noreste, otras diez fueron detenidas por recolectar datos sobre infraestructuras estratégicas. Ante estos hechos, el régimen ha intensificado la represión desde las protestas masivas de enero, a las que atribuye la injerencia de potencias extranjeras, y advirtió que cualquier intervención externa podría agravar la situación en la región.



