Las tensiones diplomáticas entre Irak y Kuwait han aumentado considerablemente tras la reciente presentación de nuevas coordenadas marítimas por parte de Bagdad ante la Organización de las Naciones Unidas. Este acto ha generado una fuerte reacción en el golfo Pérsico, en medio del respaldo unánime de países como Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin hacia la postura kuwaití.

El Ministerio de Exteriores iraquí ha oficializado la entrega de documentación que detalla la delimitación de su mar territorial y su plataforma continental, un proceso que, según Irak, se ajusta a la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar de 1982. Sin embargo, Kuwait ha rechazado la inclusión de estas áreas, argumentando que pertenecen a su jurisdicción indiscutible, lo que ha reavivado viejas disputas sobre la soberanía marítima entre ambos países.

En respuesta a la notificación de Irak a la ONU, el gobierno kuwaití no tardó en expresar su desacuerdo, convocando al encargado de negocios de la Embajada iraquí para abordar el tema. Kuwait enfatizó la necesidad de respetar los acuerdos bilaterales y los principios internacionales, mientras que Irak defendió su derecho a establecer sus zonas marítimas, alegando que se trata de un asunto soberano que no admite intervención externa. Esta situación pone de relieve la fragilidad de las relaciones en la región y la importancia del respeto a las resoluciones internacionales que rigen estos conflictos.