El Gobierno de Irak inició los procedimientos para repatriar a 5.704 presuntos integrantes del Estado Islámico que permanecen detenidos en el país tras haber sido trasladados desde cárceles de Siria. El proceso alcanza a personas de 61 nacionalidades y no incluirá a quienes hayan sido condenados a muerte por delitos de terrorismo.
El portavoz del Ministerio de Justicia iraquí, Murad al Sadi, señaló que la repatriación requiere la firma de acuerdos bilaterales con los países involucrados. Según explicó, se trata de un trámite imprescindible debido a la fuerte presión que soportan las cárceles iraquíes, en un contexto en el que el Gobierno enfrenta dificultades para pagar los salarios del personal penitenciario por el impacto económico de la guerra de Irán.
La mayoría de los detenidos son sirios, aunque también hay ciudadanos de Marruecos, Turquía, Túnez, Estados Unidos, Canadá y Rusia. Las autoridades iraquíes habían mencionado inicialmente a unas 6.000 personas dentro del proceso de repatriación.
La situación también generó críticas de organizaciones internacionales dedicadas al seguimiento de los derechos humanos, entre ellas Human Rights Watch. Esas entidades denunciaron la realización de juicios rápidos contra presuntos miembros del Estado Islámico en tribunales iraquíes y advirtieron que algunos acusados podrían haber confesado bajo tortura.



