Un grupo de investigadores de Virginia Tech ha desarrollado un plástico biohíbrido, elaborado a partir de algas y compuestos químicos accesibles, como respuesta a la crisis ambiental provocada por los residuos plásticos. Este material, que es completamente reciclable, se ha creado utilizando tecnologías asequibles y biomasa de bajo costo, lo que podría transformar la manera en que se producen y gestionan los plásticos.

Este avance es especialmente significativo dado que se prevé que para el año 2030 más de 600.000 toneladas de botellas plásticas se encontrarán en los océanos, lo que subraya la urgencia de adoptar soluciones innovadoras. La clave de este nuevo plástico radica en la utilización de algas de células completas, como la espirulina, combinadas con compuestos sintéticos a través de un método conocido como síntesis mecanoquímica, que permite una producción más rápida y eficiente.

El proyecto, liderado por el profesor adjunto Josh Worch, representa un regreso a la biomasa como base para la creación de plásticos, integrando tecnologías industriales existentes con recursos naturales abundantes. Según los investigadores, el proceso es escalable y eficiente, permitiendo la creación de plásticos que no solo son biodegradables, sino que también pueden ser remodelados y reciclados, contribuyendo así a la reducción de la contaminación en los ecosistemas marinos.