Honduras se prepara para experimentar temperaturas que podrían alcanzar los 39°C, una situación que genera serias preocupaciones en cuanto a la salud pública y el medio ambiente. Las condiciones secas que predominan en esta época del año aumentan significativamente el riesgo de incendios forestales, así como la disponibilidad de agua en el país.
A pesar de que las noches son frescas, las temperaturas comienzan a elevarse drásticamente a partir del mediodía, especialmente en las regiones del sur. Este contraste térmico, típico de los días despejados, provoca que se registren máximas durante el día y caídas notables al caer la tarde, lo que acentúa el riesgo de deshidratación y golpes de calor, sobre todo en grupos vulnerables como niños, ancianos y personas con enfermedades preexistentes. Por ello, las autoridades han emitido una serie de recomendaciones para mitigar los efectos adversos de estas altas temperaturas.
El sector agrícola también se ve afectado por esta situación climática, ya que la sequedad del ambiente puede perjudicar los cultivos y la producción ganadera. La falta de humedad en el suelo y el estrés térmico en los animales son preocupaciones que llevan a los productores a implementar medidas de protección y mejorar los sistemas de riego. Además, el riesgo de incendios forestales, resultado de la combinación de altas temperaturas y vegetación seca, se convierte en un tema crítico que puede tener consecuencias devastadoras para la biodiversidad y la calidad del aire en las áreas afectadas. Las autoridades han intensificado sus esfuerzos para prevenir incendios y han instado a la ciudadanía a reportar cualquier actividad sospechosa que pueda desencadenar un fuego.



