El legado de Hedy Lamarr va más allá del glamour característico de la Época Dorada de Hollywood. Conocida en los años 40 como "la mujer más hermosa del mundo", Lamarr también dejó una huella indeleble en el ámbito tecnológico al desarrollar un invento que se convirtió en la base de las comunicaciones actuales. Su historia, que combina talento, resiliencia y un notable olvido, se redescubre hoy como un emblema de innovación y superación de barreras sociales.

Un reciente relato de National Geographic detalla cómo Hedy Lamarr, en colaboración con el compositor George Antheil, ideó un sistema de salto de frecuencia diseñado para proteger las comunicaciones de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Esta innovación no solo fue vital en su momento, sino que también allanó el camino para tecnologías que hoy son fundamentales, como el wifi, el Bluetooth y el GPS. Su genio, sin embargo, fue reconocido mucho tiempo después, cuando su contribución a la ciencia y la ingeniería se volvió indispensable en la vida cotidiana.

Nacida como Hedwig "Hedy" Kiesler en Viena en 1914, Lamarr provenía de una familia judía adinerada y desde joven mostró un interés notable por la ciencia y la ingeniería. Aunque las normas sociales de su época la llevaron hacia la actuación, debutando en el cine a los 16 años, su inquietud intelectual nunca la abandonó. Tras huir del clima de antisemitismo en Austria y establecerse en Estados Unidos, rápidamente se convirtió en una de las figuras más brillantes de MGM. Sin embargo, su talento como inventora permaneció oculto durante mucho tiempo, eclipsado por los estereotipos de belleza y los prejuicios de género que la rodeaban.