El icónico relato de Frankenstein, obra de la novelista Mary Shelley, vuelve a cobrar relevancia en la actualidad, especialmente con las recientes adaptaciones cinematográficas que han despertado el interés del público. Este año, el monstruo ha sido el centro de atención no solo por la aclamada versión de Guillermo del Toro, que ha recibido nueve nominaciones a los premios Oscar, sino también por el estreno de ¡La novia!, dirigida por Maggie Gyllenhaal. Aunque esta última producción no ha logrado el éxito comercial esperado, ha sido elogiada por su enfoque feminista sobre la figura del monstruo y su conexión con La novia de Frankenstein, un clásico del cine de terror estrenado en 1935.
Camila Sofía Gordillo Varas, profesora de Literatura Universal en la Pontificia Universidad de Chile, destaca que el mito de Frankenstein ha evolucionado en la cultura contemporánea. La narrativa prometeica, que aborda la creación de vida y la inteligencia artificial, sigue resonando en el cine y la ciencia ficción. La obra de James Whale, en particular, se considera fundamental, ya que establece la imagen cultural del personaje que busca una compañera, un deseo que refleja la soledad del monstruo y su anhelo por la conexión humana.
El análisis de Gordillo Varas resalta la importancia de la figura femenina en este relato. En La novia de Frankenstein, aunque la novia aparece brevemente, su presencia queda grabada en la memoria del espectador como un símbolo de una potencial monstruosidad femenina que nunca se desarrolló plenamente en la novela original. Así, la obra de Shelley se convierte en un espacio de reflexión sobre la identidad femenina y el cuerpo, lo que ha llevado a muchas autoras a considerar a Frankenstein como una novela con una rica perspectiva de género, siendo un tema central en la crítica literaria contemporánea.



