El 7 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Lectura, una fecha destinada a promover este hábito y recordar que aún hay 700 millones de personas en el mundo que no saben leer ni escribir. En este contexto, España se destaca como un país donde la lectura se ha consolidado como una de las actividades recreativas más apreciadas, según los últimos informes del Ministerio de Cultura.
Por primera vez, más del 65% de los españoles dedica tiempo a la lectura por placer, marcando un avance significativo en la cultura del país. Desde 2017, el porcentaje de lectores ocasionales ha crecido casi seis puntos, mientras que los habituales, aquellos que leen al menos una vez por semana, superan el 50%. Esta evolución no solo responde a la voluntad individual, sino también a iniciativas gubernamentales y esfuerzos comunitarios que buscan hacer de la lectura una experiencia accesible para todos.
El perfil del lector en España es variado, pero se identifica un grupo predominante: mujeres jóvenes, con educación universitaria y residentes en áreas urbanas. Sin embargo, el interés por la lectura se extiende a diversas edades y segmentos sociales. A pesar de estos avances, persisten desafíos, como cerrar las brechas existentes entre diferentes regiones y grupos demográficos. En cuanto a los formatos, el 31,7% de la población opta por lecturas en formato digital, reflejando un cambio en los hábitos de consumo literario, especialmente entre los más jóvenes.
La falta de tiempo se mantiene como la principal barrera para aquellos que no leen regularmente, con más del 40% de estos mencionando este motivo. Adicionalmente, el cansancio tras el uso prolongado de dispositivos electrónicos y la preferencia por otras formas de entretenimiento son factores que contribuyen a esta situación.



