La Península Ibérica se enfrenta a un creciente desafío ante las emergencias climáticas, evidenciado por los recientes incendios que han devastado regiones de España y Portugal. Casi la mitad de las hectáreas quemadas en el año anterior en la Unión Europea pertenecen a estos dos países, lo que ha llevado a sus líderes a buscar estrategias conjuntas para mitigar estos impactos. Este viernes 6 de marzo, en La Rábida, Huelva, se lleva a cabo la XXXVI Cumbre Hispano-Portuguesa, donde el presidente español, Pedro Sánchez, y su par portugués, Luís Montenegro, se reunirán para fortalecer la cooperación en la gestión de crisis ambientales y otros retos internacionales.
Durante la cumbre, se anticipa la firma de varios acuerdos que apuntan a la lucha contra el cambio climático y la protección ante emergencias que afectan a la frontera compartida. Uno de los principales ejes del encuentro es un tratado para la gestión conjunta de emergencias y protección civil, que busca mejorar la coordinación en la respuesta a temporales e incendios, fenómenos que se han vuelto más frecuentes y severos, según informan las autoridades.
Además de los temas ambientales, la cumbre se desarrolla en un contexto internacional tenso. Sánchez y Montenegro también abordarán la situación generada por el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, y sus repercusiones en Europa. España ha rechazado la solicitud de Estados Unidos para el uso de sus bases militares en Rota y Morón, adoptando una postura de “No a la guerra”, mientras que Portugal ha accedido a utilizar su base en las Azores para fines defensivos. Esta divergencia ha generado tensiones diplomáticas, especialmente con la administración estadounidense, pero España ha optado por colaborar militarmente en otras regiones, como el despliegue de una fragata hacia Chipre junto a fuerzas de Francia y Grecia.



