España cuenta actualmente con 504 puntos de baño adaptados, aunque las diferencias entre municipios dificultan que las personas con discapacidad encuentren condiciones homogéneas de accesibilidad en todo el litoral. El dato surge de la última Guía de Playas Accesibles de Discapnet, que refleja la disponibilidad de estos espacios, pero también las desigualdades en los servicios y equipamientos ofrecidos.
La elección de un destino de playa puede convertirse en un proceso complejo para quienes necesitan comprobar con anticipación si los accesos, los servicios y las zonas de baño cuentan con las adaptaciones necesarias. Desde AccessibleEU, el Centro Europeo de Recursos sobre Accesibilidad liderado por la Fundación ONCE, advierten que las intervenciones puntuales no alcanzan si no existe continuidad a lo largo de toda la experiencia turística.
Entre los factores determinantes se encuentran la disponibilidad de información confiable, el transporte, las plazas de estacionamiento conectadas con los accesos, las pasarelas continuas, los vestuarios adaptados y la capacitación del personal. Las deficiencias en esa cadena, como pasarelas que no llegan hasta el agua o baños inaccesibles, pueden transformar la estadía en un recorrido condicionado por obstáculos.
“Elegir un destino de vacaciones debería depender de dónde queremos ir, no de las barreras que podamos encontrar. Tener una discapacidad no debería limitar el derecho a descubrir, improvisar y disfrutar del litoral en igualdad de condiciones”, señaló Jesús Hernández-Galán, director de AccessibleEU.



