Las autoridades rusas denunciaron este jueves que la incursión de las Fuerzas Armadas de Ucrania en la región de Kursk, fronteriza con ese país, dejó 640 civiles muertos y 561 heridos. La ofensiva comenzó en agosto de 2024 y, según el Comité de Investigación ruso, las tropas ucranianas ocuparon varias decenas de asentamientos.
Svetlana Petrenko, portavoz oficial del organismo, afirmó que durante la incursión se cometieron crímenes que calificó como graves y especialmente graves. Entre los hechos denunciados mencionó violaciones y agresiones sexuales contra ocho mujeres que luego fueron asesinadas. Las autoridades rusas también atribuyeron a los grupos armados ucranianos daños en más de medio centenar de sitios considerados patrimonio cultural.
Petrenko indicó que investigadores, peritos forenses y expertos inspeccionaron hasta el momento 186 asentamientos de la región de Kursk. De acuerdo con su declaración, los daños materiales provocados por las acciones de los grupos armados ucranianos ascienden a casi 505.000 millones de rublos, equivalentes a unos 5.400 millones de euros.



