La situación de Luna Valentina Suárez Cano, una joven de 22 años diagnosticada con epilepsia refractaria y discapacidad múltiple, se ha vuelto crítica debido a la falta de acceso a medicamentos esenciales. Su madre, Inés Elena Cano Arboleda, quien también es docente, ha denunciado que obtener el tratamiento farmacológico necesario para su hija es un verdadero desafío.

Desde que se implementó un nuevo modelo de atención en el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag), la entrega de medicamentos y otros insumos esenciales ha experimentado un deterioro significativo. Cano Arboleda ha indicado que esta situación ha afectado gravemente la regularidad y oportunidad con la que recibe los tratamientos, algo vital para manejar su condición de salud.

La epilepsia refractaria requiere un seguimiento médico especializado y la administración constante de medicamentos para controlar las crisis convulsivas. Sin embargo, cuando hay interrupciones o retrasos en la entrega, la salud de Luna se ve comprometida, lo que puede llevar a episodios de autolesiones y crisis severas. La docente ha acumulado múltiples peticiones y denuncias sin respuesta, afirmando que su hija no puede esperar más, ya que su vida depende de este tratamiento.