La reciente remodelación de la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro de la Ciudad de México ha generado un gran revuelo entre los usuarios y la comunidad en general. La decisión de retirar los vitrales de la estación Viaducto, obra del arquitecto mexicano Enrique del Moral, ha sido objeto de críticas en redes sociales, donde muchos consideran que este cambio afecta la identidad visual del transporte capitalino.
Los vitrales, que presentaban una combinación de colores como azul celeste, amarillo y rojo borgoña, fueron un elemento distintivo desde la inauguración de la estación. Estos paneles de vidrio estaban estratégicamente ubicados en zonas de escaleras, aportando una estética única que ha perdurado en la memoria de varias generaciones de pasajeros. La eliminación de estos componentes ha suscitado la preocupación de quienes consideran que la modernización del Metro no debe comprometer su patrimonio histórico.
Por su parte, el STC Metro ha justificado el reemplazo de los vitrales debido al deterioro que han sufrido con el tiempo, manifestado en fracturas y filtraciones. La institución asegura que los nuevos materiales que se instalarán respetarán el diseño original y se centrarán en aumentar la durabilidad y la seguridad para los usuarios. Sin embargo, las reacciones de la ciudadanía indican que este cambio podría significar una pérdida significativa para la identidad visual y cultural del sistema de transporte.
La figura de Enrique del Moral, quien se destacó por su contribución a la arquitectura moderna mexicana, cobra relevancia en este contexto. Además de haber dirigido la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM, su legado incluye más de 100 obras públicas y privadas, que abarcan desde edificios institucionales hasta proyectos urbanos significativos. La discusión sobre la preservación de su obra continúa siendo un tema candente en la capital mexicana.



