El alférez Jhair Mejía, de 22 años y con solo dos meses de servicio en la Policía Nacional del Perú, se mostró profundamente conmovido al presenciar la escena del asesinato de un conductor de la empresa San Bartolo en Lurín, Lima. La tragedia ocurrió días atrás y el joven agente, que es hijo de un transportista, no pudo contener las lágrimas mientras relataba su experiencia a la televisión.

Mejía, quien se encuentra destacado en la comisaría local, compartió que esta fue su primera intervención en un caso tan grave en el contexto de la creciente ola de criminalidad que afecta a la capital. A pesar de sus esfuerzos por salvar a la víctima, Ángel Pacheco, el policía expresó su desconsuelo y la angustia que siente por la situación que viven los trabajadores del transporte público. "Vi a mi padre en esa situación y eso me hizo llorar", comentó, recordando que detrás de cada uniformado hay historias y familias que sufren.

La conmoción no solo afectó al alférez, sino también a otros miembros de la fuerza policial, como el suboficial Angelo Pacheco, quien intentó asistir al conductor herido. Este último explicó que, al llegar al lugar, pudo verificar que la víctima ya no tenía signos vitales. En medio de esta dura realidad, las estadísticas revelan que al menos 70 conductores han sido asesinados en los últimos meses, mientras que las empresas de transporte público enfrentan un incremento en las extorsiones y ataques de grupos criminales. Las organizaciones del sector demandan una respuesta más efectiva del gobierno ante esta alarmante situación.