El Salvador atraviesa una grave crisis de incendios forestales que ha alterado el escenario de emergencias en el país desde el inicio del año. Entre el 1 de enero y el 15 de marzo de 2026, las autoridades reportaron un total de 2,361 incidentes relacionados, lo que representa un incremento del 88% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta situación no solo ha llevado a la devastación de extensas áreas, sino que también ha resultado en la pérdida de vidas y ha desafiado la capacidad operativa del Cuerpo de Bomberos de El Salvador, que califica la situación como “lamentable” y exige un compromiso activo de la ciudadanía para revertir esta tendencia.
Baltazar Solano, director del Cuerpo de Bomberos, informó que los incendios forestales han experimentado un aumento sin precedentes del 510% en comparación con 2025. Durante el actual periodo seco, caracterizado por altas temperaturas y la ausencia de lluvias, se han registrado 122 incendios forestales, en contraste con solo 20 en el mismo tramo del año anterior. Esta expansión ha alcanzado dimensiones tales que los Bomberos la consideran “considerable”, poniendo al país ante un desafío ambiental y social de gran magnitud.
El aumento de incendios no es homogéneo. Las emergencias por maleza se incrementaron de 884 a 1,698 casos, es decir, un 92% más. Asimismo, los incendios en estructuras, que incluyen viviendas y centros comerciales, aumentaron de 162 a 272. Además, los incidentes en basureros subieron de 101 a 161, mientras que los incendios en vehículos pasaron de 88 a 108, según los datos de Solano. Las dos primeras semanas de marzo evidenciaron un repunte en la frecuencia de estos siniestros, que también han dejado víctimas fatales, como un trabajador en un centro comercial y tres personas, incluida una menor, en un incendio en la capital.
La dinámica de los incendios muestra que tanto causas naturales como humanas están involucradas. Solano destacó que, aunque factores como el viento y el clima seco facilitan la propagación de las llamas, la mayoría de los incendios son provocados por actividades humanas, frecuentemente asociadas a la quema de desechos y la falta de medidas preventivas. “No es el viento o la falta de lluvia los responsables directos; el origen sigue siendo humano, ya sea por intención o accidente”, afirmó. Este diagnóstico exige una respuesta integral que incluya la educación de la población como elemento clave para abordar el problema.



