El Tribunal Tercero Contra el Crimen Organizado de Santa Ana en El Salvador ha impuesto penas que suman más de 100 años de prisión a varios miembros de la pandilla 18, específicamente a integrantes de la clica Piwaynos Borrachos Sureños (PWS). Esta decisión judicial se enmarca en un contexto de severa lucha contra la criminalidad organizada en el país, donde los condenados fueron hallados culpables de extorsión agravada y de formar parte de agrupaciones ilícitas que operaban en la zona rural de Sonsonate.
La condena más severa fue dictada contra Fernando Antonio Galán, apodado Nando, quien fue sentenciado a 138 años de cárcel. Otro de los condenados, Daniela Yovana Fuentes Aguilar, conocida como La Pulga, deberá cumplir 68 años de prisión. Asimismo, Jeremías Esaú García Contreras recibió una pena de 58 años. El tribunal también sentenció a otros 17 integrantes de la misma pandilla, quienes enfrentaron penas que oscilan entre los 20 y 40 años por sus delitos.
Las pruebas presentadas durante el juicio demostraron que los condenados utilizaban un enfoque sistemático de extorsión, participando en al menos nueve incidentes documentados. Testimonios de víctimas han revelado cómo, en septiembre de 2022, una mujer que conducía un transporte público fue amenazada con la exigencia de 50 dólares para evitar represalias. Este patrón de extorsión se repitió con otros comerciantes en el área, evidenciando el impacto de las pandillas en la cotidianidad de la población. Este fallo se suma a un creciente número de condenas contra organizaciones criminales en la región centroamericana, donde se han llevado a cabo operaciones significativas en los últimos años, evidenciando la lucha constante contra el crimen organizado en la zona.



