Un análisis reciente de la Universidad de La Sabana ha puesto de manifiesto cómo el uso de redes sociales contribuye al incremento de casos de dismorfia corporal entre adolescentes. Este trastorno de salud mental se caracteriza por una preocupación excesiva por imperfecciones en la apariencia física, que muchas veces son apenas perceptibles para los demás. Para quienes lo sufren, estas inquietudes generan un nivel de angustia que interfiere gravemente en su vida diaria.
El informe destaca que, si bien las inseguridades sobre la imagen corporal son comunes, en los casos diagnosticados, estas preocupaciones pueden afectar de manera profunda la calidad de vida del individuo. Además, a menudo se presentan junto a otros problemas emocionales. Los investigadores advierten que los estándares de belleza promovidos en las redes sociales, en gran parte impulsados por el uso de filtros y ediciones de imágenes, juegan un papel crucial en esta problemática.
Manuel Prada, director del Centro de Servicios de Psicología en la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana, sostiene que el aumento de trastornos dismórficos en Colombia podría ser un reflejo del auge de las redes sociales en el país. Prada señala que estas plataformas fomentan prácticas de riesgo, como la edición de selfies, que pueden distorsionar la percepción que los adolescentes tienen de sí mismos. Aunque las redes sociales son un factor influyente, el especialista recalca que el problema es multifacético y requiere atención especial en la adolescencia, ya que este es un periodo crítico para el desarrollo personal.
Por último, en el caso de que se establezca un diagnóstico por parte de un profesional, es esencial recibir un tratamiento adecuado, que puede incluir tanto terapia como medicación. Los tratamientos psiquiátricos pueden ayudar a manejar los síntomas más severos, permitiendo a los afectados mejorar su bienestar general y su percepción de sí mismos.



