La Universidad de San Andrés (UdeSA) ha presentado recientemente dos nuevos índices diseñados para evaluar de manera más ágil la evolución de la actividad económica y los niveles de incertidumbre en torno a la política económica en Argentina. En un contexto donde el Ministerio de Economía busca fomentar la percepción de que entre mayo y junio comenzarán los "mejores 18 meses para la economía argentina", la realidad parece contradecir esta narrativa, ya que aún no se vislumbra un motor claro que impulse tal recuperación.

El primer índice, conocido como "nowcast", ofrece un pronóstico inmediato del Producto Bruto Interno (PBI) a nivel trimestral. Este indicador se presenta como un termómetro que mide la salud de la economía argentina de manera semanal, adelantándose a los informes oficiales que, tradicionalmente, suelen demorar meses en ser publicados. De acuerdo con Paula Margaretic, directora del Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios de la UdeSA, existe un notable rezago en la información económica, ya que en Estados Unidos los datos se publican con una diferencia de 20 días, mientras que en Argentina esa espera se extiende a 84 días.

Este nuevo enfoque, a diferencia de las encuestas de expectativas como el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), se actualiza automáticamente con cada dato nuevo que se publica, lo que permite anticipar cambios bruscos de tendencia antes que el consenso del mercado logre captar dichas variaciones. En su última actualización, realizada el 8 de mayo, el índice mostró un incremento semanal de 0,06 puntos, lo que llevó a la Universidad a estimar que la actividad económica creció apenas un 0,03% en el primer trimestre del año en comparación con el último cuatrimestre de 2025.

Los factores que más influyeron en esta variación semanal del pronóstico incluyen los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que representaron el 37% de la variación, seguidos por las importaciones con un 15% y los despachos de cemento con un 11%. En las últimas cuatro semanas, el EMAE se convirtió en el principal motor del índice, explicando el 54,5% del total.

Además, la UdeSA presentó el índice denominado EPU (Economic Policy Uncertainty), que tiene como objetivo medir la incertidumbre en la política económica del país. Este índice se basa en un análisis de artículos periodísticos que mencionan simultáneamente economía, política e incertidumbre, logrando así traducir el ruido informativo en un indicador numérico que puede ser comparado y utilizado de manera práctica.

En su medición correspondiente a mayo, el índice EPU Argentina experimentó un aumento del 9,7% mensual, alcanzando un valor de 143,5. Este crecimiento sugiere una intensificación de la incertidumbre económica, lo que podría repercutir negativamente en la toma de decisiones y en la inversión en el país. La serie histórica de los últimos 24 meses revela una tendencia hacia la volatilidad, con valores que han fluctuado entre un mínimo de 75,2 en octubre de 2024 y un máximo de 246,1 en septiembre de 2025.

La aparición de estos nuevos índices se presenta como una herramienta valiosa para entender de manera más precisa la complejidad del entorno económico argentino. En un país donde la incertidumbre se ha vuelto una constante, contar con indicadores que permitan anticipar cambios en la actividad económica y en la percepción de la política económica es esencial para la toma de decisiones informadas por parte de los actores económicos y los responsables de formular políticas. A medida que se avanza hacia un futuro incierto, la capacidad de medir y reaccionar ante estos cambios será fundamental para mitigar los efectos adversos en la economía nacional.