El 5 de marzo, el Palacio Real de Madrid fue el escenario de un acto oficial en el que los reyes Felipe VI y Letizia recibieron a Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo, quienes se presentaron institucionalmente ante España. Este evento, cargado de significado diplomático, subrayó la importancia de fortalecer los lazos entre ambas monarquías y reafirmar las relaciones bilaterales entre España y Luxemburgo.

La ceremonia se llevó a cabo en la Plaza de la Armería, un emblemático espacio del palacio. Los reyes españoles dieron la bienvenida a los grandes duques luxemburgueses con los honores correspondientes, que incluyeron la interpretación de los himnos nacionales y una salva de 21 cañonazos, elementos tradicionales en este tipo de recepciones.

A medida que avanzaban hacia el interior del Palacio, el ambiente formal se tornó más relajado, permitiendo que las cuatro personalidades conversaran con naturalidad. Sin embargo, un pequeño incidente ocurrió cuando el rey Felipe VI y el gran duque se dirigían hacia la sala de reuniones. Ambos tomaron inicialmente un giro incorrecto hacia la derecha, cuando el protocolo indicaba que debían ir hacia la izquierda. Este desliz fue rápidamente corregido por el jefe de protocolo, quien les indicó el camino correcto sin que el evento sufriera alteraciones significativas. A pesar de este ligero contratiempo, la visita se caracterizó por momentos de cercanía, como la animada conversación entre la reina Letizia y la gran duquesa Stéphanie durante su recorrido por el palacio.