Sarah Ferguson, conocida popularmente como Fergie, ha sido una de las figuras más sorprendentes y resilientes de la familia real británica. A lo largo de los años, ha enfrentado escándalos financieros, divorcios mediáticos y titulares complicados que habrían desanimado a cualquiera. Sin embargo, su situación actual parece ser diferente. Desde la detención del príncipe Andrés el pasado 19 de febrero, la exduquesa de York ha desaparecido casi por completo del foco mediático.

En contraste con su habitual actividad pública, donde solía participar en entrevistas y promocionar sus proyectos, Ferguson ha mantenido un bajo perfil. No se han registrado apariciones públicas, fotografías o publicaciones en redes sociales, lo que ha generado preocupación y especulación sobre su estado emocional y mental.

Esta repentina ausencia coincide con el resurgimiento del escándalo relacionado con el fallecido financiero Jeffrey Epstein. En 2025, emergieron correos electrónicos de 2011 en los que Ferguson lo describía como un "amigo supremo y fiel", a pesar de que Epstein ya había sido condenado por delitos sexuales. Recientes filtraciones han reavivado estas comunicaciones, y quienes están cerca de Ferguson aseguran que la situación la ha afectado profundamente. Una amiga confesó que la exduquesa está lidiando con un dolor emocional considerable, y los expertos en la realeza han señalado que, en esta ocasión, no hay espacio para maniobras que le permitan salir airosa de la crisis.

La última aparición pública de Ferguson fue el 12 de diciembre, en el bautizo de su nieta Athena, pero desde entonces su paradero ha estado envuelto en rumores. Se ha informado que pasó varias semanas en la Clínica de Recuperación Paracelsus en Zúrich, un centro de bienestar de alto costo, donde recibió atención especializada. Después de su estancia en Suiza, se mencionó que pasó tiempo en los Alpes franceses y luego se trasladó a los Emiratos Árabes Unidos, donde se encontró con su hija Eugenia. Las circunstancias actuales han llevado a muchos a preguntarse si Fergie podrá recuperar su lugar en el ámbito público.