El huracán Isaías dejó al menos cuatro muertos este sábado en el sureste de Estados Unidos, mientras avanzaba con menor intensidad y todavía provocaba fuertes lluvias, vientos e inundaciones. Las autoridades prevén que el fenómeno se disipe en las próximas horas, aunque sus efectos continúan afectando a distintos estados de la región.

Dos de las víctimas fatales fueron registradas en Alabama y las otras dos en Florida. La mayoría de las muertes se produjo por la caída de árboles, de acuerdo con la información difundida por las autoridades locales. Además, decenas de miles de personas debieron evacuar sus hogares y más de 450.000 habitantes permanecían sin suministro eléctrico.

El Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) advirtió que el impacto de la tormenta podía extenderse a Florida, Alabama, Georgia, Misisipi y Tennessee, entre otros estados. En algunas zonas persistía el riesgo de deslizamientos de tierra y tornados peligrosos.

Isaías tocó tierra en Florida el viernes, con vientos de hasta 165 kilómetros por hora. Como medida preventiva, varios estados habían declarado el estado de emergencia. La formación del huracán en octubre marcó el inicio más tardío de la temporada para el primer huracán del Atlántico en 121 años, un fenómeno que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) atribuyó a un intenso patrón de El Niño.