En el marco de la celebración del cine español, la 40ª edición de los Premios Goya dejó momentos memorables, no solo por los looks deslumbrantes y los discursos emotivos, sino también por las historias familiares que se entrelazan en esta fiesta del séptimo arte. Uno de los momentos más destacados fue el discurso de Cristóbal Fernández, quien se alzó con el Goya a Mejor Montaje por su trabajo en la película 'Sirat', que recibió un total de seis galardones en la noche, a pesar de haber contado con once nominaciones.
Durante su breve intervención, Fernández dedicó el premio a su familia, haciendo una mención especial a su padre, el escultor encargado de crear las icónicas estatuillas durante casi tres décadas. "Quiero dedicárselo a mi familia, a mi madre, y a mi padre, que hoy es su cumpleaños", comenzó diciendo el montador, subrayando la importancia personal que tiene el Goya para él y su familia. "No es un premio cualquiera, es un premio muy familiar", agregó, generando una ovación de pie del público presente.
El proceso de creación de estos galardones es un verdadero arte que se lleva a cabo en un taller familiar en Paracuellos del Jarama, donde los hermanos María Luisa y Miguel Ángel Codina han asumido la responsabilidad de fabricar las estatuillas desde 2020. Según María Luisa, la decisión de reconocer a su familia en la producción de los Goya está profundamente arraigada en la historia del escultor Mariano Benlliure, quien colaboró con su abuelo. Así, cada entrega de los Goya no solo celebra el talento cinematográfico, sino que también rinde homenaje a las tradiciones familiares que dan vida a estos emblemáticos premios.



