El Ejecutivo Nacional ha decidido elevar el nivel de seguridad a "Alto" en todo el país, en respuesta a la creciente tensión derivada de la ofensiva de Estados Unidos e Israel en Irán. Esta medida se implementa en el marco de la escalada bélica en Medio Oriente y busca resguardar a la población y los objetivos sensibles en el territorio argentino.
Las Fuerzas Federales de Seguridad han activado un protocolo especial que incluye vigilancia intensificada en comunidades judías y sedes diplomáticas de los países involucrados en el conflicto, como las embajadas de Estados Unidos e Israel y la AMIA. Estos lugares recibirán refuerzos de efectivos y móviles, garantizando una cobertura las 24 horas del día, con controles exhaustivos a todas las personas y vehículos que accedan a estas instalaciones.
Además, la Gendarmería ha reforzado los pasos fronterizos con agentes y tecnología avanzada, centrándose en la inteligencia y la investigación. Las áreas más críticas abarcan la triple frontera en Misiones y Salta, así como la costa del Paraná en Corrientes. Las centrales nucleares del país, como Atucha 1 y 2 y el Centro Atómico Bariloche, también contarán con una mayor presencia de seguridad, considerando su importancia estratégica. En los aeropuertos internacionales y regionales, la Policía de Seguridad Aeroportuaria se mantiene en estado de alerta para garantizar la seguridad de los vuelos y los pasajeros.



