Imaginemos que, tras tres años de gastos que superan su presupuesto familiar, uno se encuentra con deudas crecientes y una cuenta de ahorros que se vacía. Este escenario, en el que se reconoce la necesidad de ajustar el cinturón, contrasta con el optimismo desmedido que presentan los 35 planes de gobierno de cara a las próximas elecciones. Aunque los partidos políticos admiten la complicada situación fiscal del país, al mismo tiempo anuncian medidas como exoneraciones tributarias y aumentos significativos en el gasto público.
La situación fiscal peruana ha ido empeorando año tras año. En 2025, el país enfrentó tres años consecutivos con un déficit fiscal que sobrepasó los límites establecidos. La gestión inadecuada de los recursos ha llevado a un aumento del gasto corriente, mientras que la recaudación se mantiene estancada en un 15% del Producto Bruto Interno, una de las cifras más bajas de la región. Un análisis del Instituto Peruano de Economía (IPE) señala que, aunque 18 partidos reconocen este desbalance fiscal, ninguno presenta un enfoque sostenible para su manejo.
Además, una revisión de los planes de gobierno revela una alarmante contradicción: se registran 150 menciones sobre la reducción de impuestos o la entrega de beneficios tributarios. Un claro ejemplo es el Frente de la Esperanza, que propone disminuir el IGV y eliminar el impuesto a la renta de quinta categoría. Sin embargo, estas medidas buscan financiarse a través de gravar aún más a los pocos contribuyentes formales, que ya sostienen el sistema. La solución no radica en aumentar la carga sobre quienes ya contribuyen, sino en ampliar la base tributaria para incluir a más ciudadanos y empresas, garantizando así una recaudación más justa y equitativa.



