La reciente divulgación de nuevos videos relacionados con el caso de Lizeth Marzano ha generado interrogantes sobre la actuación de las autoridades y la defensa de Adrián Villar. Estos registros visuales han suscitado un debate sobre si la Policía Nacional del Perú (PNP) podría haber detenido a Villar en las primeras 48 horas tras el accidente que resultó en la muerte de Marzano.
Los videos muestran que apenas cuatro horas después del incidente, Villar se reunió en un parque con su padre y con la periodista Maricel Linares, quien es propietaria de la camioneta involucrada en el atropello. Posteriormente, también se unieron a ellos Francesca Montenegro, la pareja de Villar, y su padre, Juan Montenegro, quienes conversaron brevemente antes de acompañarlos a su hogar, ubicado frente al parque.
La situación se complica aún más con la llegada de dos agentes de la Comisaría “Orrantia del Mar” a dicha vivienda a las 5 de la mañana del miércoles 18, aunque aún no se ha determinado el motivo de su presencia. El abogado penalista Ronaldo Bazán ha señalado que estos hechos contradicen la versión de la defensa, que alegaba que Villar estaba en estado de shock. Bazán argumenta que, dado que las autoridades ya habían identificado al conductor, la PNP tenía el derecho constitucional de proceder con la detención en flagrancia en ese plazo, lo que plantea serias dudas sobre el manejo del caso por parte de la policía y el sistema judicial.
Apenas un día después de que se hicieran públicas las imágenes, Juan Montenegro se pronunció ante los medios, aclarando que no tiene ninguna relación profesional o personal con Villar y solicitando a la justicia que actúe con firmeza. La situación ha puesto en evidencia la necesidad de una revisión más profunda de los procedimientos adoptados en este caso, así como de la respuesta de las autoridades frente a hechos de esta gravedad.



