Dos jóvenes de 15 años han sido condenados a 25 años de prisión en Estados Unidos tras aceptar su culpabilidad en un caso de homicidio relacionado con el Cártel de Sinaloa. Reclutados por la pandilla Westside Wilmas, los adolescentes fueron utilizados para llevar a cabo un asesinato, aprovechando su condición de menores para evadir penas más severas.
Los hechos se remontan a marzo de 2024, cuando Andrew Núñez y Johncarlo Quintero se trasladaron desde Wilmington, California, a un restaurante en Chula Vista con el objetivo de ejecutar la orden del cártel. Al salir de la instalación, emboscaron a la víctima y a su familia en el estacionamiento, donde Quintero disparó a la víctima en la pierna. Sin embargo, su arma se atascó y los adolescentes intentaron atropellar a su objetivo, un intento que también fracasó.
Esa misma noche, los jóvenes regresaron a la casa de la víctima, esta vez acompañados por Ricardo Sánchez, de 28 años, para completar la misión del cártel. Al llegar, los adolescentes dispararon contra la vivienda, hiriendo a un amigo de la víctima, quien logró defenderse y mató a Sánchez. Las investigaciones revelan que los chicos fueron elegidos por su juventud, ya que la ley les permitía escapar de un sistema de justicia más severo. El fiscal federal Adam Gordon condenó esta práctica, enfatizando la necesidad de frenar el reclutamiento de menores por parte de organizaciones criminales.



