El pasado jueves 26 de febrero de 2026, el cementerio San Miguel de Santa Marta fue escenario de un tenso incidente cuando el sacerdote Hernando Fajid Álvarez Yacub, conocido como el "cura rebelde", oficiaba una misa sin la debida autorización. Este evento ocurrió en el marco de una inspección judicial llevada a cabo por la Fiscalía y la Policía, quienes realizaban una revisión administrativa en el lugar.

El religioso había sido despojado de su permiso para oficiar ceremonias litúrgicas por parte de la Diócesis de Santa Marta, pero esto no impidió que continuara con la misa. Según informes previos, la inspección era parte de un proceso legal para que la Fundación Juan Pablo Segundo recuperara el control del cementerio, lo que generó una atmósfera de confusión entre los asistentes, quienes intentaban despedir a un ser querido mientras la ceremonia proseguía.

Diego Duque, abogado de la Diócesis, afirmó que la actuación de Álvarez Yacub desafiaba las decisiones eclesiásticas. A pesar de que se había solicitado una medida cautelar para impedirle el acceso al cementerio, esta fue rechazada por el juez, quien determinó que no había pruebas suficientes para restringir su presencia. El sacerdote, quien ha estado al frente de la administración del cementerio durante diecisiete años, se negó a entregar las llaves y continúa organizando servicios religiosos, desafiando así las decisiones de la Iglesia.