Las autoridades han desarticulado un complejo esquema de lavado de activos que operaba en Bucaramanga, el cual se había mantenido en funcionamiento durante más de diez años bajo la fachada de una empresa legal. Esta operación, que resultó en la captura de seis presuntos implicados, se inició a raíz de irregularidades detectadas en la compraventa de oro.
La pesquisa, iniciada por la Fiscalía General de la Nación en 2012, reveló un entramado financiero en el que las facturas y transferencias simulaban actividades comerciales legítimas, ocultando así el origen ilícito de importantes sumas de dinero. La empresa en cuestión, C.I. Mineros Exportadores S.A. (C.I. Minex S.A.), fue constituida en 2003 y, aparentemente, se dedicaba a la exportación de minerales, aunque las auditorías contables descubrieron numerosas inconsistencias en sus transacciones.
El mecanismo utilizado por la organización criminal consistía en realizar compraventas de oro ficticias, creando una apariencia de legalidad para los recursos obtenidos de manera ilegal. Se identificó que entre 2006 y 2010, seis proveedores representaron más del 50% de las operaciones de la empresa, con transacciones que superaron los $47.000 millones y $34.000 millones. Las autoridades indicaron que la mayoría de los fondos no llegaban a los proveedores reportados, sino que eran desviados a terceros, lo que refuerza la hipótesis de un sofisticado esquema de lavado de activos con un impacto significativo en el sistema financiero.



