Las elecciones en Castilla y León han dejado a la izquierda completamente fuera del parlamento, ya que Izquierda Unida, Sumar y Podemos no lograron obtener ningún escaño. Esta situación se atribuye a la concentración del voto en el PSOE, lo que ha llevado a los líderes de estas agrupaciones a calificar el resultado de "nefasto". Desde la coalición IU-Sumar se lamenta que una parte importante de la clase trabajadora de la región no tendrá voz en las Cortes.
El Partido Popular, por su parte, ha incrementado su representación, pasando de 31 a 33 escaños y consolidándose como la fuerza más votada. Los socialistas también han crecido, obteniendo 30 asientos en comparación con los 28 de la legislatura anterior. Vox, por su parte, ha logrado un escaño adicional, alcanzando un total de 14, mientras que la Unión del Pueblo Leonés se mantiene con sus tres escaños.
Juan Antonio Gascón, candidato de IU-Sumar, expresó su decepción tras la derrota, señalando que el miedo a la extrema derecha llevó a la concentración del voto en el PSOE. A pesar de este revés, Gascón se comprometió a seguir trabajando por la región y a analizar los motivos de este descalabro electoral. En el caso de Podemos, su líder, Miguel Ángel Llamas, asumió la responsabilidad de los resultados y llamó a la autocrítica, destacando la importancia de los nuevos liderazgos en el futuro de la izquierda.



