La Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) ha convocado su asamblea general en Adamuz, donde se ha presentado un panorama alarmante para los productores de aceite de oliva en España. La situación es crítica, ya que más del 75% de los olivareros se encuentra en una situación de rentabilidad negativa debido al desplome de los precios del aceite en origen. Actualmente, el precio medio se sitúa en 3,51 euros por kilogramo, lo que se traduce en pérdidas significativas para el cultivo, comprometiendo no solo la economía de los productores, sino también el empleo rural y la viabilidad del olivar tradicional y de montaña.

El reciente Estudio de Costes 2026, realizado por AEMO, revela que la totalidad del olivar tradicional, tanto el de secano como el de regadío, ya se encuentra en números rojos. A esto se suma el olivar intensivo de secano, que también ha visto aumentar sus costos en cerca del 12% en los últimos tres años. La caída de los precios en los últimos meses ha sido especialmente intensa y problemática, sin que existan razones objetivas que puedan justificar esta tendencia, según los representantes de AEMO.

Los datos del estudio son contundentes: producir un kilogramo de aceite en el olivar tradicional no mecanizable de secano, conocido como olivar de montaña, cuesta 5,31 euros. En el caso del olivar tradicional mecanizable de secano, el costo va a 4,55 euros, mientras que en el tradicional mecanizable de regadío se sitúa en 4,18 euros. Esta realidad se extiende también a los sistemas más eficientes, donde el costo de producción oscila entre 3,07 y 3,52 euros, dependiendo del tipo de olivar. Esta discrepancia entre costos de producción y precios de venta genera una presión insostenible sobre los productores.

AEMO ha subrayado que estos costos incluyen diversos componentes, como los gastos de explotación, la molturación, el alquiler de la tierra y la amortización de las inversiones realizadas. A partir de esta comparación, se concluye que la mayoría del olivar tradicional y el intensivo de secano están ya por encima del precio actual del aceite, lo que implica que se encuentran operando en pérdidas. Solo el olivar intensivo de regadío y el olivar en seto, tanto en secano como en regadío, mantienen un margen positivo, aunque este se encuentra cada vez más reducido.

La AEMO ha advertido que el mercado parece estar fijando los precios del aceite de 2026 con referencias que corresponden a una década atrás, lo que resulta inapropiado ante la actual estructura de costos. Hace diez años, un precio de tres euros por kilogramo era considerado razonable, pero este umbral se ha vuelto obsoleto debido al aumento en los costos de mano de obra, energía, agua, fertilizantes, maquinaria y cargas fiscales. De este modo, los tres euros de hace una década equivalen hoy a cinco euros para que el aceite sea económicamente viable.

En lo que han denominado la 'Declaración de Adamuz', los productores han expresado su preocupación por la situación actual, que se presenta tras varios años donde la producción fue escasa y los precios se mantuvieron elevados. En la campaña actual, el aceite de oliva virgen extra se comercializa a precios cercanos a los cuatro euros por kilogramo, pero esto contrasta con los costos medios que superan dicha cifra en amplias zonas productivas. La falta de un ajuste en los precios de venta podría llevar a un mayor abandono de los campos y una crisis más profunda en el sector olivarero español, que debe ser atendida urgentemente para evitar un daño irreversible a una de las tradiciones agrícolas más emblemáticas del país.