El mercado inmobiliario español se encuentra en una situación crítica, con una demanda de viviendas que supera ampliamente la oferta disponible. Este desajuste estructural está provocando un aumento constante en los precios, lo que dificulta el acceso a una vivienda digna para las familias de ingresos medios y bajos. Se estima que el déficit de viviendas en el país asciende a 700.000 unidades, lo que agrava aún más la problemática.

La necesidad de adquirir propiedades ha sido impulsada por la mejora en las condiciones de crédito hipotecario, gracias a la reducción de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo. Como resultado, el volumen de compraventas se mantiene elevado, con alrededor de 600.000 transacciones anuales, alcanzando cifras que no se veían desde antes de la crisis financiera. Ferran Font, director de estudios de una importante plataforma inmobiliaria, asegura que 2025 ha sido un año excepcional para el mercado, que ha experimentado un crecimiento sostenido y dinámico.

Expertos del sector, como María Matos, coinciden en que la elevada demanda de vivienda ha generado un clima de optimismo en el mercado, impulsado por tasas de interés atractivas y una sólida confianza por parte de los compradores. Según un informe elaborado por una reconocida consultora, el crecimiento demográfico en España, que ha superado los 49 millones de habitantes, está generando una demanda adicional de entre 300.000 y 350.000 nuevos hogares para 2026. Este incremento en la demanda está provocando un aumento significativo en los precios, que actualmente se sitúan en una media de 1.963 euros por metro cuadrado, con un incremento interanual del 15,4%.