En la Universidad del Pacífico se presentó esta semana el Edelman Trust Barometer 2026, un estudio global de gran relevancia que permite analizar la evolución de las relaciones entre instituciones, ciudadanía y liderazgo.
El informe revela una preocupación importante para quienes están en la toma de decisiones: la confianza se ha convertido en uno de los pilares más vulnerables de la sociedad actual. La debilitación de la confianza no solo afecta la legitimidad de las instituciones, sino que también impacta negativamente en el funcionamiento de los mercados, en la formación de acuerdos y en la cooperación entre distintos actores sociales.
El caso de Perú es un claro reflejo de este desafío. Con un Trust Index de 45, el país se encuentra en una situación de desconfianza estructural, evidenciando que no se trata de una fluctuación temporal, sino de una fragilidad institucional arraigada. Este panorama se ve reflejado en los niveles de confianza hacia las principales instituciones, donde ninguna logra establecerse como un sólido referente de confianza. Además, se destaca una creciente desigualdad en esta percepción, ya que la brecha de confianza entre los grupos de ingresos más altos y los más bajos alcanza los 21 puntos, lo que indica que diferentes sectores de la población viven el sistema institucional de maneras notablemente distintas.



