En la 40ª edición de los Premios Goya, celebrada en Barcelona, diversas personalidades del cine español manifestaron su inquietud ante los recientes ataques de Estados Unidos e Israel en Irán. Esta preocupación no solo fue evidente a través de declaraciones, sino también mediante la utilización de chapas con el lema ‘FREE PALESTINE’ y otros símbolos relacionados, llevadas por nominados y presentadores durante la alfombra roja del evento.

La mayoría de los asistentes lucieron distintivos con forma de sandía, acompañados de pines y pañuelos que simbolizaban la causa palestina, en un gesto de protesta por la violencia que asola la Franja de Gaza. Hernán Zin, director del documental ‘Todos somos Gaza’ y candidato al Goya, destacó la situación humanitaria tras el bombardeo a una escuela que dejó 51 niñas fallecidas, afirmando que el sionismo avanza hacia una hegemonía regional tras haber cometido un genocidio. Zin hizo hincapié en la importancia de recordar a las víctimas civiles, especialmente a los más jóvenes.

Luis Tosar, quien presentó la gala y portaba un pin con la bandera palestina, expresó la confusión que sentían sus colegas ante la escalada del conflicto en Irán. Tosar mencionó que no era el momento propicio para emitir juicios sobre la situación actual y criticó la manera en que los involucrados parecen competir en poderío militar. Asimismo, Gonzalo Suárez, ganador del Goya de Honor, abordó la problemática del armamentismo, subrayando que la guerra nunca es una solución y que la distancia geográfica no debe hacernos sentir ajenos a los conflictos. Suárez cuestionó la falta de aprendizaje ante el sufrimiento de los inocentes, instando a detener la violencia contra los niños en Gaza.

La gala de los Premios Goya se consolidó como un espacio para expresar la defensa del lema “No a la guerra”, un concepto que ha sido históricamente defendido por la industria cultural española en sus distintas ediciones.