El gobierno de China ha manifestado su profunda inquietud tras los recientes ataques aéreos llevados a cabo por Israel y Estados Unidos en territorio iraní. A través de un comunicado oficial, Pekín demandó un "cese inmediato" de las acciones militares en la región, enfatizando la importancia de respetar la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán. La situación, marcada por una creciente tensión, ha llevado a China a instar a las partes involucradas a reanudar el diálogo para preservar la paz en Oriente Próximo.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China subrayó la urgencia de que todos los actores en conflicto eviten intensificar la violencia y mantengan abiertos los canales diplomáticos. En su declaración, Pekín hizo hincapié en la necesidad de reactivar las negociaciones, considerándolo fundamental para asegurar la estabilidad en la región. Además, reiteró que el respeto al derecho internacional es esencial para la resolución pacífica de las disputas.
La preocupación china se intensificó tras los bombardeos que se llevaron a cabo el sábado, los cuales, según sus afirmaciones, buscan presionar a Irán para un cambio de régimen. En respuesta a estos ataques, se han reportado represalias militares por parte de Irán, dirigidas tanto a Israel como a bases estadounidenses en la zona. Esta escalada de hostilidades ha generado alarma en Pekín, que insiste en la necesidad de que todos los países actúen con moderación y racionalidad para evitar un deterioro mayor de la situación en el Golfo Pérsico.



