China ha hecho un llamado a todas las partes involucradas en el conflicto en Oriente Medio para que se garantice la seguridad en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para el transporte de petróleo y gas natural. Esta petición surge tras el anuncio de los Guardianes de la Revolución de Irán, quienes informaron que el estrecho permanecería cerrado en respuesta a los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel.

El estrecho de Ormuz es vital para el comercio global, ya que representa alrededor del 20% del transporte marítimo de petróleo y también incluye importantes cargas de gas y otros productos. Tras la decisión de Irán, varias compañías navieras internacionales han detenido sus operaciones en la zona, lo que ha generado una creciente preocupación sobre el impacto económico y energético a nivel mundial.

Como principal importador de petróleo iraní, China ha expresado su deseo de evitar una escalada que pueda perjudicar el comercio energético. Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, enfatizó la necesidad de detener de inmediato las acciones militares y asegurar la navegación en el estrecho, resaltando que la estabilidad de las rutas marítimas es fundamental para la economía global. Además, el gobierno chino ha evacuado a más de 3.000 de sus ciudadanos de la región y está considerando medidas alternativas para asegurar su suministro energético, dado que más del 80% de su combustible transita por esta zona crítica.