A lo largo de la historia, muchas familias han optado por nombrar a sus hijos en honor al santo que se conmemora el día de su nacimiento. Esta costumbre, que perdura desde hace siglos, se refleja en canciones populares como las conocidas "Mañanitas", que celebran la fecha especial de cada santo.

El término "onomástico" se refiere al día en que se rinde homenaje a un santo, aunque en la actualidad es común que se confunda con el cumpleaños. Sin embargo, el onomástico se limita a un calendario que lista los nombres de los santos, sin relación directa con el aniversario del nacimiento de una persona.

En este día, recordamos a aquellos hombres y mujeres que, por sus virtudes y conexiones con lo divino, fueron canonizados o beatificados. El 24 de febrero se celebra la memoria de San Sergio, un mártir de Cesarea de Capadocia, conocido por su valentía al desafiar las creencias paganas de su tiempo. Su historia, aunque escasamente documentada en textos antiguos, resalta su firmeza de fe y su trágico final, que ocurrió en el contexto de la persecución cristiana bajo el emperador Diocleciano. Además, el día honra a otros santos como San Etelberto, la Beata Josefa Naval Girbés y el Beato Marcos de Marconi, quienes también dejaron una huella perdurable en la historia religiosa.

La canonización es el proceso mediante el cual la Iglesia Católica y Ortodoxa reconoce oficialmente a una persona fallecida como santo, lo que implica su inclusión en el canon de santos y el reconocimiento de su intercesión ante Dios. Este acto no solo es un homenaje a su vida, sino que también invita a los fieles a venerar su legado espiritual.