La capitana de la selección femenina de fútbol de Irán, Zahra Ghanbari, ha decidido cancelar su pedido de asilo en Australia y regresará a su país en las próximas horas, según reportó la agencia estatal iraní IRNA. Este cambio de rumbo genera una nueva tensión en las relaciones entre Teherán y Canberra, además de encender las alarmas en organizaciones de derechos humanos a nivel global.
Ghanbari, reconocida como la máxima goleadora de la selección iraní, había solicitado refugio en Australia la semana pasada. Con su decisión, se convierte en la quinta integrante del equipo que asisitió a la Copa Asiática Femenina en revertir su solicitud de protección. Antes que ella, tres jugadoras y un miembro del cuerpo técnico también habían optado por retirar sus pedidos y viajar a Malasia como escala hacia su regreso a Irán.
La renuncia de Ghanbari se produce tras informes que indican que su madre recibió amenazas por parte de las fuerzas de seguridad iraníes, incluyendo la inteligencia de los Guardianes de la Revolución. Fuentes cercanas a la situación señalaron que otras jugadoras en Kuala Lumpur habían informado a la capitana sobre las presiones que enfrentaba su familia, lo que habría influido en su decisión. A pesar de que el gobierno australiano defendió su manejo del caso y brindó apoyo a las futbolistas, la situación continúa siendo compleja y delicada para las deportistas que se atrevieron a desafiar el régimen iraní.



