En los últimos años, la burrata ha ganado una notable popularidad, convirtiéndose en un alimento frecuente en restaurantes y supermercados. Este queso fresco, originario de la región de Apulia en Italia, fue creado como una forma artesanal de aprovechar la nata y los restos de la producción de otros quesos. Su nombre, derivado de la palabra italiana 'burro', que significa mantequilla, hace referencia a su textura suave y cremosa.
Con el tiempo, la burrata ha trascendido su uso local y se ha integrado en la cocina internacional, gracias a su versatilidad. Este ingrediente puede sumarse fácilmente a diversas recetas, lo que ha facilitado su aceptación y consumo en distintas partes del mundo. Desde un aperitivo hasta una parte esencial de ensaladas y platos gourmet, su aplicación es amplia y variada.
Nutricionalmente, la burrata destaca por su riqueza en proteínas de alto valor biológico, aportando aproximadamente 15 gramos por cada 100 gramos. Además, su contenido en calcio es significativo, oscilando entre 200 y 300 mg por cada 100 gramos, lo que la convierte en una opción interesante para quienes buscan mantener una dieta equilibrada. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no es apta para personas con alergias a la proteína láctea o intolerancia a la lactosa, y su alto contenido graso debe ser considerado por aquellos con colesterol elevado o riesgo cardiovascular.



