La semana pasada, el Banco Central Europeo (BCE) advirtió sobre el riesgo de un aumento en los precios de la energía en la Unión Europea debido a la inestabilidad en Oriente Próximo. Philip Lane, economista jefe de la institución, señaló que una prolongación de esta situación podría llevar a la eurozona a enfrentar dificultades en el suministro energético y a una incertidumbre creciente en los mercados financieros.

No obstante, este viernes, Ditte Juul Jorgensen, Directora General de Energía de la Comisión Europea, afirmó que el impacto del conflicto en Oriente Medio sobre los mercados energéticos es considerado "manejable". A pesar de la reciente inestabilidad provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, donde actualmente solo pueden navegar embarcaciones chinas, la funcionaria aseguró que no existen riesgos inminentes para el suministro. Esta conclusión se alcanzó tras la primera reunión del nuevo grupo de trabajo de la Unión Energética, creado para evaluar la situación del sector ante las tensiones en la región.

Jorgensen también destacó que la volatilidad en los precios refleja más una incertidumbre que una crisis real en el mercado. La Unión Europea, según indicó, cuenta con los mecanismos necesarios para enfrentar estas alteraciones y, en este momento, los depósitos de gas están al 30%, un nivel considerado suficiente para afrontar el invierno. En cuanto a la situación específica de España, el impacto del cierre del estrecho de Ormuz es limitado, dado que solo el 5% de su petróleo y el 2% de su gas natural licuado provienen de esa ruta estratégica. La mayor parte de sus suministros energéticos provienen de Estados Unidos, Brasil y Argelia, lo que refuerza la capacidad del país para resistir perturbaciones en el suministro.