Las pantallas se han integrado profundamente en nuestra vida cotidiana, impactando diversas áreas como la educación, el trabajo y las relaciones personales. En este contexto, la crianza también se ha visto afectada, con una creciente presencia de adolescentes atrapados en el interminable scroll de las redes sociales y niños pequeños que interactúan con dispositivos electrónicos en lugares públicos. Esta tendencia plantea interrogantes sobre el impacto de la tecnología en el desarrollo infantil y la capacidad de atención de los más jóvenes.

La psiquiatra Beatriz Martínez alerta sobre las consecuencias que la exposición constante a estímulos visuales puede tener en la atención y concentración de los niños y adolescentes. Si bien estos efectos son preocupantes en adultos, son aún más pronunciados en aquellos que se encuentran en etapas de desarrollo. A pesar de esto, la especialista subraya la importancia de no demonizar las pantallas, ya que pueden ser herramientas valiosas para la educación y socialización, siempre que su uso se maneje con responsabilidad.

En su reciente publicación, "Manual de supervivencia para padres en la era digital", Martínez ofrece pautas para abordar el uso de dispositivos en el hogar. En una entrevista, discutió temas como la edad adecuada para que los niños tengan su primer teléfono móvil y los riesgos asociados al uso temprano de smartphones. Según su análisis, los adolescentes que reciben un teléfono inteligente antes de los 15 años pueden enfrentar problemas de salud mental, como ansiedad y depresión, lo que resalta la necesidad de una supervisión cuidadosa sobre el acceso a la tecnología por parte de los más jóvenes.