La implementación del nuevo salario mínimo interprofesional (SMI) en 2026 traerá cambios significativos para quienes trabajan en el servicio doméstico en España. Con un SMI fijado en 40,70 euros diarios, lo que equivale a 1.221 euros mensuales en 14 pagas, el Ministerio de Trabajo ha establecido una cifra base que será aplicable a todas las actividades laborales, sin distinción de edad o género.
Este ajuste normativo impactará a aproximadamente 2,5 millones de trabajadores en el país, y en particular, los empleados del hogar verán efectos notables en su régimen laboral. Dado que este sector presenta una alta proporción de contratos a tiempo parcial y trabajos por horas en distintos hogares, la actualización del SMI adquiere una importancia crucial para determinar las condiciones salariales.
Particularmente, la retribución mínima por hora trabajada ha sido establecida en 9,55 euros, lo cual representa un aumento de 29 céntimos con respecto al año anterior, donde el mínimo era de 9,26 euros. Esta modificación no solo se traduce en un incremento del 3,1%, sino que también asegura que los trabajadores mantengan su salario mínimo en efectivo, excluyendo compensaciones como alojamiento o manutención. Este refuerzo busca equiparar progresivamente los derechos laborales del sector doméstico con los del régimen general, permitiendo que los empleados del hogar reclamen las diferencias salariales correspondientes desde el 1 de enero de 2026.
En el caso de quienes laboran 20 horas semanales, esta subida podría significar un aumento de más de 300 euros brutos al finalizar el año, aunque la cifra exacta dependerá de la distribución de las horas trabajadas y del tratamiento de las pagas extraordinarias. La normativa actual garantiza que el salario mínimo debe ser abonado en efectivo, sin que se puedan realizar deducciones que disminuyan la retribución real, protegiendo así los derechos de los trabajadores en el ámbito del empleo doméstico.



